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Cultura

Daniel Goya: “Nosotros los electores hemos jodido al Perú”

24 Octubre, 2019
Daniel Goya: “Nosotros los electores hemos jodido al Perú”
Redacción: NikkeiPlus

TEXTO: ROGER GONZALES ARAKI
FOTOS: DIFUSIÓN DANIEL GOYA

Es uno de los periodistas de la sección “Luces” del diario El Comercio y me recibe en uno de los salones del diario, donde se escucha el susurro de la calle que recibe la brisa de un Congreso disuelto hace pocos días.

Es un viernes por la tarde en el que se percibe el inicio del fin de semana pero para él es el inicio de un día largo de cierre de dos ediciones con “Luces”. Sus días parecen incansables, en las mañanas es catedrático en una universidad, luego va al diario y el tiempo libre se lo dedica al teatro, arte en el cual está dando sus primeros pasos escribiendo guiones.

Hace un tiempo publicó su libro llamado “Correo no deseado”, una antología de crónicas y reportajes realizados en los últimos diez años que en sus líneas desnuda detalles de entrevistados como Nicolás Lúcar, Eloy Jáuregui y de lugares como “La posada del ángel”, “Cabo Blanco” que en sus datos denotan se siente el polvo que bota al ser información que la encontró en diversos archivos. Su barba parece ser un antifaz que le permite tener un pasamontaña para pasar desapercibido ante un hecho trascendental, y sus ojos publican que duerme poco. 

En su libro se puede leer el prólogo hecho por Carlos Cabanillas que dice “Periodista es un término que habría que reivindicar hoy que la especie anda casi en extinción. El periodista es, creo, un tipo silencioso que observa, toma nota y cuenta lo que ha visto”, destaca. 

Quizá así se podría resumir a Daniel, sobre todo cuando él mismo destaca que un cronista debe saber mirar, observar cada detalle de un hecho o de un entrevistado. Quizá no es de los periodistas modernos- pese a sus 37 años- que anda actualizando constantemente sus redes sociales, es más, al ver su estado de Whatsapp me doy con la sorpresa que dice “Por favor, NO me envíen cadenas”. 

¿De ahí vino la idea de poner ese nombre a tu libro?
No, de hecho ahora que lo mencionas recién le encuentro la relación y coincidencia. No quiero que me manden cadenas por whatssap porque me parecen inútiles y no me gustan y después siento complejo de culpa por no hacerles caso y prefiero evitarlos y lo de “Correo no deseado” déjame decirte que al principio tenía otro nombre, se llamaba algo como “Café, historias”. Hace unos años conversaba con una amiga y me contó la experiencia de entrar a su bandeja de mensajes no deseados del Facebook y ahí había encontrado unos mensajes de sus ex pretendientes y le había parecido sumamente extraño porque eran mensajes que venían del pasado que había sido involuntariamente ignorado y que era una situación sui generis. 

¿Cuál fue la más complicada o que te dio más trabajo?
La que más tiempo me llevó fue la de Nicolás Lúcar, ahí entrevisté a bastantes fuentes. Fue un proceso de 1 año y medio, recurrí a bastante archivo. Hay que reconocer que hay publicaciones que ya no existen como “TV+”. La de Crystalcity fue un reto encontrar a los sobrevivientes, fue demandante. La de Cabo Blanco, si no fuera por la ayuda y corrección de diego Salazar y Jessica Atún de la revista Etiqueta Negra, nunca la hubiera terminado.

¿Y la que más te ha gustado?
Qué buena pregunta, nadie me ha preguntado eso. Le tengo un afecto muy especial a una crónica muy pequeña de La Posada del ángel porque a mí me gusta ese lugar, me gusta la música trova y le tengo bastante cariño, pero la crónica más lograda fue la crónica de Nicolás Lúcar.

Un tiempo Lúcar dejó de cubrir política y ahora volvió con todo en una radio local. ¿Qué te marcó en él?
Es completamente clínico del tipo de país que somos. Un periodista que sale de la TV de la manera que salió Nicolás Lúcar difícilmente conseguiría trabajo en cualquier empresa periodística del mundo pero acá se puede conseguir la redención en la televisión y lograrlo, sólo se logra a través del rating. Y NL es un gran vendedor de historias. Puedes estar a favor o en contra de su línea política, pero sabe vender historias, sabe armar equipos periodísticos. En su momento “La Revista Dominical” fue el dream team del periodismo televisivo por los 90. Me gusta también porque es una historia de redención. Me gustan las historias en las que el protagonista se equivoca o falla o hace algo malo y después tiene que luchar por conseguir la redención.

¿Crees que fue algo parecido a Alan García?
Claro, fue como lo que ocurrió con Alan García pero con obvias diferencias. Pero claro AG regresa al Perú después de haber dejado al país en una crisis increíble. Nadie podría haber supuesto que íbamos a votar por él. Yo felizmente no voté por él, pero el Perú votó por él y salió segunda vez presidente.

Y quiso serlo por tercera vez…
Bueno y quién sabe si lo hubiera logrado. Le falto bastante todavía pero su imagen en esa tercera campaña era importante todavía. 

Si harías una próxima antología. ¿Cuáles serían las dos crónicas que te gustaría hacer?
Estoy trabajando en unas historias sobre la explotación laboral infantil en la selva junto con una periodista muy destacada que esta tratando el tema de violaciones en la selva y yo la explotación laboral, nuestra idea es convertirlo en un proyecto de libro. Pero crónicas personales tengo dos historias que me gustarían. Una es una sobre Tony Succar, peruano nominado a los Oscar que tuve la suerte de entrevistar y ahora que es nominado a 4 Grammys me parece revalidar todo lo que dijo y me parece un personaje totalmente perfilable. Y la otra en realidad tiene que ver con un peleador callejero limeño que se llama Roberto Puch. 

¿Qué características debe tener un personaje para ser perfilable?
Para mí, es una pregunta muy subjetiva, el personaje debe atraerte de alguna manera pero sobre todo tiene que ver la mirada del cronista. Yo privilegio el sentido dramático de la historia, un objetivo que debe ser alcanzado versus un obstáculo que debe ser superado. Eso me despierta cierto interés, no me interesa contar biografías.

Cuéntame un hecho que te haya marcado como periodista.
Como periodista recuerdo mucho, ya era practicante y había fallecido Fernando Belaunde Terry, el ex presidente y yo tenía 19 o 20 años y practicaba para un portal web y buscaba obtener declaraciones de personajes y competía codo a codo con otros medios mucho más grandes. Hubo un momento en que estaban por cerrar la puerta del velatorio y yo estaba a punto de entrar y viene de pronto una persona de seguridad diciéndome: “Tú no entras” y apareció un señor que no conozco ni conocí y le dijo: “Déjale pasar” y me pareció extraño porque yo no lo conocía y me dio la oportunidad de entrar y conocer la noticia más importante de ese momento. Nunca tuve la oportunidad de agradecerle, fue algo fortuito que me permitió estar ahí. 

Tal vez la experiencia más bonita, creo que lo mejor que me ha dado la carrera es la oportunidad de estar cerca a personas que admiro. De alguna manera yo he podido valorar mucho. Te cuento una: Gonzalo Quijandría, quien ya no ejerce el periodismo, para mí fue muy importante en la época en que el fujimorismo fue cada vez más fuerte y él hacia un periodismo fuerte y contestatario. Hace unos años hice periodismo económico y lo entrevisté y le dije lo importante que fue su trabajo como periodista para mí. Él no tenía la más mínima idea de quién era yo pero me sentí muy contento por esto.

CONGRESO DISUELTO

¿Cómo viviste la disolución del Congreso en el diario?
Yo estoy en la sección de “Luces” y ese día me picaban las manos para escribir de Política, sin embargo era extraño porque yo estaba cerrando mi suplemento de Culturales, que obviamente también valoro y es importante para la sociedad, en ese instante yo quería estar cerrando política porque en ese instante era lo más importante para el país. No sé si soy muy extremista pero la sensación que tengo es que no sé si valió la pena la independencia. Si hubiéramos sido dependientes de España no sé si estaríamos peor, incluso seríamos campeones del mundo en el fútbol. Claro, pueden ser reflexiones del momento con el hígado exaltado y dices: “¿Qué están haciendo estos payasos?”, pero ya cuando se calman las aguas y uno piensa en qué momento esto se produjo. Vargas Llosa se preguntaba hace 40 o 50 años: ¿En qué momento se jodió el Perú? 

¿Tú tienes una respuesta para eso?
No. Por eso Vargas Llosa es tan bueno ¿no? no puedo responder cuándo se jodió el Perú pero sí puedo responder quién lo jodió y fuimos nosotros. Nosotros los electores, todos y cada uno de nosotros. Desde el que vota completamente desinformado o porque le regalaron un taper. Nosotros los electores hemos jodido al Perú.

¿Crees que el fujimorismo ha muerto?
No creo que haya muerto. Todavía hay gente que piensa que Keiko está injustamente encarcelada por más que hayan pruebas de que han entorpecido el proceso judicial debe mantenerse en libertad, todavía hay gente que cree que Rosa Bartra es una persona sensata. 

¿Cuánto daño hace la polarización?
Yo creo que la pluralidad es buena, la polarización, que nos alejamos unos de otros claro que es mala. Yo no soy un analista político pero sí creo que parte importante de lo que estamos pasando ahora es por la polarización. Importa lo que pensamos, en lugar de discutir ideas, discutimos personas.

¿Qué opinas de la familia Fujimori
Bueno viene desde antes. Susana Higuchi se separó de su esposo porque ve en él al hombre que no reconocía. Los hermanos de Alberto y parte de la familia que se queda con donaciones del Japón. Ahí ves que la familia muy decente no era. Hay todavía familiares prófugos del país, cosa que denunció la esposa del presidente. Lo de Keiko y Kenji, hay gente que decía que son muy inteligentes y que los dos están haciendo una pantomima para distraer pero verdad parece ser cierto su distanciamiento. 

Uno nunca sabe que puede haber dentro de su familia, me imagino que todo esto sucede cuando el ser humano está expuesto a increíbles presiones y tentaciones. Están tan cerca al poder pero no tenerlo, tener a un ejército de congresistas que te obedecen pero que a la vez no pueden hacer mucho por ti porque estás en la cárcel y por otro lado ver a Kenji pedir su kit para inscribir su partido. No sé qué puede pasar por su cabeza.



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