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Columnas

Carta a mi madre

Miércoles 16 Mayo de 2018
Nobuhiro Yagi
Nobuhiro Yagi

Comunicador audiovisual con experiencia en varias productoras así como en programas de televisión. 



Redacción: Nobuhiro Yagi

(Escribo estas líneas, el lunes por la madrugada, luego del día de la madre)

Yo te valoraba, ¿lo sabías, verdad?, valoraba que me enseñases a levantarme cada vez que me caía, valoraba que paseáramos cada viernes por la noche hasta la madrugada del sábado caminando por Jirón de la Unión o por lo que hoy es la Alameda Chabuca Granda. Valoraba llegar a casa y decirte “¡TADAIMA!” y me respondas con un “OKAERI”.

Valoraba escucharte y que me escuches, jugar contigo en el patio y simplemente soñar con el futuro. Valoraba tu trabajo, y cuando iba a ver para acompañarte un rato antes que salieras de trabajar. Valoraba que estés en cada evento en el que participaba, que participes también conmigo. 

Yo te valoraba, y aun así, te fuiste. Decidiste irte a otro lado, sin importarte con quién me dejaras, simplemente te fuiste. 
Ese día que supe que te habías ido, me molesté mucho, pero lloré también, lloré porque ni siquiera dejaste que me despidiera, lloré porque te fuiste sin pedirme un beso de despedida, como siempre lo hacías. Lloré de impotencia. Pero así pasó, te fuiste. 
Hoy, no te reclamo nada, porque el que te hayas ido me hizo más fuerte, también madurar más temprano. 

Pero, te extraño. Extraño no haber podido pasar los últimos 25 años de mi vida sin celebrar un Día de la Madre contigo, extraño no celebrar todas las otras fiestas a tu lado. Pero lo que más extraño, es tu abrazo, es darte un beso y decirte que te quiero con una sonrisa, sin que sea un día especial, solo cualquier día. 

Te fuiste, para no regresar. Pero no te guardo rencor, sólo guardo todos esos momentos como mis mayores tesoros. Y es que uno nunca sabe cuándo Dios decide llevarse a la persona que más amas en este mundo, porque allá le es más útil. 
No hay día que te extrañe, no hay día que quiera volver a verte, a abrazarte y decirte que te amo. No existe un “Día de la Madre” para ti, porque todos mis días son para dedicártelos. 

Me haces falta, cuando me equivoco, y necesito de tu jalón de orejas para que haga bien las cosas. 
Me haces falta, cuando no sé qué hacer, ni con quien contar, y sólo sé que necesito un consejo tuyo para entenderlo todo. 
Me haces falta, cuando siento que ya no puedo más, y sé que sólo tú me puedes levantar. 
Me haces falta…, porque valoraba cada cosa que hacías por mí y por mis hermanos, y por eso hoy los guardo en mi corazón y esos recuerdos desatan lágrimas que no son fáciles de calmar. 

Sé que te fuiste porque así tuvo que pasar. Sé que hoy que te extraño, estás aquí a mi lado haciéndome saber que estás aquí, ya me lo has demostrado más de una vez. Hoy estás en un lugar donde me puedes cuidar mejor, eso lo sé. 

Yo te valoraba…, ahora sólo puedo valorar mis recuerdos contigo y abrazarlos y atesorarlos y desear que estés nuevamente viviéndolas conmigo. 

¡TE AMO MAMÁ! 

*Por favor, valoren a sus mamis todo lo que puedan, no solo le digan TE AMO. Hazle saber que la amas con todo tu corazón, porque el día que se vaya, nada ni nadie va a poder regresar el tiempo para que se lo digas. No le des “un tiempo” a tu mami, ellas no merecen las sobras de tu tiempo, ellas merecen un tiempo indeterminado, eso es lo mínimo que se merecen de ti luego de haberte dado la vida y parte de su vida para ti.
 

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